Señor Director:
Reencontrarme con la película 1984 me permitió comprobar que la advertencia de George Orwell mantiene una vigencia abrumadora. Orwell nos alertó sobre la subordinación de la verdad y la disolución del individuo ante el relato oficial. Al contrastar estas ideas con nuestra propia historia, resulta inevitable notar coincidencias inquietantes en la lógica discursiva del peronismo.
Cuando la conducción política se basa en hacer creer al ciudadano que actúa por voluntad propia mientras se lo encuadra en la obediencia, la libertad deja de ser un derecho para transformarse en una concesión. Orwell demostró que el control más eficaz es aquel que logra que las personas amen y deseen su sometimiento. En este contexto, la construcción del enemigo interno y el culto al líder mutan la distopía en una amenaza real.
Juan Domingo Perón nos propone en La Comunidad Organizada (1974, Cap. XXII) que la libertad consiste en "hacer lo que se debe", una premisa que complementa en Conducción Política al explicar que el arte de conducir consiste en lograr que el hombre haga por su voluntad lo que el líder quiere, dejando entender que la libertad solo se alcanza mediante la obediencia.
Es el peligro de naturalizar lenguajes que, bajo la máscara de defender a un abstracto “pueblo”, terminan anulando la libertad real de toda una Nación.
Lic. José María Condomí Alcorta
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